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miércoles, 19 de junio de 2013

Nuevo número (N.377) de la Revista Insurrección, órgano del ELN. ¡¡Fuera Promotores e Instigadores de las Guerras!!




Martes, 18 Junio 2013
Editorial N.377 / Revista Insurrección

Sobre el gobierno de JUAN MANUEL SANTOS se extiende un amplio y profundo manto de dudas, que por el cúmulo de nubarrones que almacena,  hace temer lo peor para el  país en el fututo cercano.
Una serie de movimientos soterrados que viene dando su gobierno, dan para pensar en lo peor que nos podría pasar a los colombianos, resultar involucrados en otra guerra, de mayores consecuencias destructivas, no solo para el país sino para Sur América.
La oligarquía colombiana y su gobierno  le están jugando al ajedrez de la geopolítica en provecho de los intereses ingerencistas  del gobierno de los Estados Unido, sus conglomerados económicos y sus aliados guerreristas y de ultraderecha.
Son hechos dicientes la reciente visita del Vicepresidente de los Estados Unidos, seguida del anuncio del interés de Colombia ingresar a la OTAN, la visita de Santos a Inglaterra e Israel, los ejercicios aéreos sobre nuestro cielo por aviones de la OTAN, la activación del grupo de países de la cuenca del Pacífico dóciles a los mandatos imperiales, para contrarrestar y sabotear a UNASUR y la CELAC, así como el intervencionismo de la oligarquía colombiana en los asuntos internos de la hermana República de Venezuela.
Estos movimientos junto al plan del gobierno de los Estados Unidos, para tumbar el gobierno revolucionario de Venezuela, hace pensar que aquellos hechos son preparativos que pueden desembocar en una funesta y desastrosa guerra que involucraría a toda la región y convertiría a Suramérica en  otro Oriente Medio.
El panorama político es de alto riesgo para la paz regional. Y lo que viene cocinando, que son preparativos de guerra, nos lleva a reflexionar seriamente en tales circunstancias que papel juega los diálogos con la guerrilla, cual el objetivo y las intenciones del Gobierno de Santos con el proceso de paz que viene adelantando con los cros de las FARC–EP. 
Es decir, si el interés de Santos es lograr la paz real y estable que añoramos los colombianos, o por el contrario, lo que busca la oligarquía es lograr un acuerdo con las guerrillas para que se desmovilicen y desaparezcan de la zona fronteriza colombo-venezolana, y dejen el espacio libre a los grupos armados de mercenarios que entrarían a desarrollar el plan, dando inicio a la guerra civil en la frontera hasta llevarla al centro del país, y tumbar el gobierno legítimo del Presidente Maduro, con el apoyo de la OTAN y el ejército colombiano.
Lo que está sucediendo nos hace pensar que por ahí va la táctica desestabilizadora e injerencista, la misma utilizada en Irak, Libia. Afganistán y últimamente en Siria para tumbar sus gobiernos legítimos y montar otros afectos a los intereses de los Estados Unidos y sus conglomerados económicos.
Venezuela es el objetivo inmediato de esto no cabe duda. Y si esa táctica no la han podido implantar hasta el momento, es debido a que la presencia de las guerrillas de las FARC y ELN ha sido un obstáculo para que los grupos narcoparamilitares se posesionen en la frontera, como es el plan, apoyados por autoridades colombianas, de lo que hay evidencias claras.
Este juego que es visible, peligroso y antipatriótico del gobierno de Santos pasa desapercibido ante el Congreso colombiano, que constitucionalmente está obligado a pedir explicaciones e investigar y, si es del caso, abrir un juicio al Presidente por ingerir en los asuntos internos del país hermano y apoyar los planes desestabilizadores de los Estados Unidos en Suramérica.
Pero esperar que lo haga es como esperar que un viñedo produzca manzanas. Los congresistas colombianos, salvo honrosas excepciones, no representan el interés general del país y del pueblo que equivocadamente los eligió, sino   el de la oligarquía y los intereses geopolíticos del imperialismo. Por eso se hacen los de la oreja mocha y con cataratas en los ojos.
El pueblo colombiano no puede cerrar los ojos ante esta realidad y el peligro que se anuncia en el horizonte inmediato. Si los intereses de los Estados Unidos y la oligarquía colombiana, cometen la locura de provocar e incendiar la guerra civil en la hermana República bolivariana, ésta se extenderá como una mancha tan larga que alcanza a Colombia y el sur del Continente.  Que de esto nadie tenga dudas.
El pueblo colombiano está reclamando la paz con justicia social, transformaciones que ataquen las causas que originaron y alimentan el conflicto social y armado. No quiere más guerra y menos verse involucrado en la que la oligarquía y el imperialismo están preparando contra el pueblo venezolano.
Llegó el momento en que a una sola voz y un solo puño todo el pueblo colombiano digamos: NO MAS GUERRAS, fuera del país los instigadores y negociantes de la guerra; fuera las bases militares de los Estados Unidos de nuestro país, no al ingreso de Colombia a la OTAN, no más injerencia de la oligarquía y el gobierno que la representa, en los asuntos internos de la hermana República Bolivariana de Venezuela. 
Y es el momento de meterle duro a organizar un gran MOVIMIENTO NACIONAL POR LA PAZ Y CONTRA LA GUERRA, que rechace a los promotores de las guerras y los injerencistas en los asuntos internos de los otros países, que defienda la autodeterminación y el derecho de cada pueblo a darse el gobierno que considere más conveniente para sus intereses generales y le proporcione el mayor bienestar y felicidad posible; un movimiento que le brinde  Solidaridad y apoyo al pueblo venezolano, en este momento difícil que se avecina.

Categoría: Comando Central
Publicado el Martes, 18 Junio 2013 05:00
Escrito por Comandante Pablo Beltrán

 La locomotora de Santos:
NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

Choque de trenes
Según la visión del régimen, serían cinco las locomotoras que deberían mover al desarrollo: la minería, la infraestructura, la agricultura, la vivienda y la tecnología. Hoy que chocan unas contra otras, se capta que Santos debe construir infraestructura, para facilitar la gran minería, apachurrando a la agricultura y al medio ambiente.
Se puede apreciar que el capital extranjero es insaciable y todavía sigue pidiendo más, pues ahora reitera sus exigencias contra las regulaciones que protegen al medio ambiente, además de quejarse de inseguridad. A lo que agrega ingeniosas trampas para burlar el pago de impuestos y sobornar a funcionarios estatales, además de hacer transacciones con entidades radicadas en Paraísos Fiscales. Denuncias documentadas por el senador Robledo del Polo Democrático Alternativo –PDA-, expuestas en el Congreso de la república (7).
Por su parte, los investigadores del Foro Nacional Ambiental –FNA-, alertan sobre el choque de las locomotoras de Santos contra la tierra y los territorios (8):
"Las formas de ocupación del territorio para la actividad productiva, han generado una sustantiva destrucción y deterioro de los ecosistemas y sus servicios, como se pudo constatar durante la ola invernal, cuyas consecuencias de desestabilización del ciclo del agua, se expresaron con toda su fuerza (…) Esta vulnerabilidad podría incrementarse sustantivamente si las locomotoras de la prosperidad mantienen su rumbo (…) La deforestación en suelos y localizaciones diversas, a la postre se han transformado principalmente en tierras para la ganadería. Estos y otros fenómenos de la apertura de la frontera agrícola, parecen haber estado, además, estimulados por las favorables condiciones existentes para la especulación económica de la tierra".
El primer ideólogo del neoliberalismo de hace dos décadas, el economista Rudolf Hommes, hoy tiene que reconocer, que parte del futuro del país está en la creación de empleo y la producción de alimentos, que brinda la agricultura campesina. Nunca es tarde para aprender, pese a que el país fue convertido en un importador de alimentos, por la apertura económica de esa época, y que prosigue el arrinconamiento de la economía campesina.

La ganancia fácil, un tren de vida
El canadiense Albert Berry, profesor de la Universidad de Toronto y candidato en 2004 al Nobel de Economía (9), es contundente al dar argumentos de por qué la gran minería, rápidamente vuelve más ricos a los ricos:
“La minería genera ingresos para los ricos, entre los mismos extranjeros, y al mismo tiempo, por el hecho de que genera tan poco empleo, tiene un impacto en primera instancia negativo sobre el salario, entonces los pobres, los de menos ingresos, sufren directamente, eso es lo más evidente. Ese es un costo de la expansión de esta industria. Otro síntoma es que la presencia de la minería contribuye con su impacto negativo sobre otras industrias. Ese para mí es un impacto grande pero invisible”.
Tanta ganancia y de forma tan fácil, como la logra el capital extranjero en la gran explotación minera en Colombia, tiene una explicación, según Pierre Shantz (10), uno de los cooperantes internacionales que acompañan a los mineros artesanales del país:
“Cinco de las 10 empresas más grandes del mundo de extracción de oro proceden de Canadá (…) por lo que la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional -CIDA- financió un proceso para cambiar el código minero colombiano, por uno mucho más favorable a los intereses de empresas mineras. El nuevo código logra que para los mineros artesanales sea casi imposible cumplir con las normas establecidas, que sólo pueden ser cumplidas por los proyectos a gran escala y bien financiados. Y en octubre de 2010 el gobierno de Canadá votó en contra de la ley C-300, una ley que hubiera exigido a las empresas mineras canadienses un mayor respeto a los derechos ambientales y humanos en todo el mundo”.
Shantz denuncia además, cómo en sitios de agresiones paramilitares, se posesionan empresas mineras canadienses. Cita los casos de la masacre de Casa de Zinc, Norosí, sur de Bolívar del 17 de agosto de 2011, en donde el 29 de agosto recibió Títulos Mineros la multinacional Midasco Capital; y en Marmato, Caldas, el primero de septiembre, donde asesinaron al sacerdote católico José Reinel Restrepo, opositor a la gran minería de la Medoro Resources.

El tren bala
Pinzón, el ministro de guerra de Santos, declaró como objetivo militar a todo lo que no sea gran minería, cuando amenazó diciendo, que “la minería ilegal se ha convertido para la Fuerza Pública en un objetivo de alto valor” (11).
La lógica del gobierno es simple, al declarar legal sólo a la gran minería, con lo que echa en un saco al resto, sean medianos mineros o mineros tradicionales y artesanales.
Parte de la mediana minería proviene de inversiones de los grupos mafiosos y paramilitares, que blanquean narco dinero con la importación de maquinarias y de insumos químicos como el mercurio, además de luchar por el monopolio del comercio del oro, que les permite camuflar sus operaciones de lavado de narco dólares.
El exponente más conocido es el capo Cuco Vanoy, quien construyó numerosos escuadrones paramilitares, bajo el nombre de Bloque Minero en el Bajo Cauca, durante el gobierno de Uribe, cuando este los ensalzaba como ‘luchadores de la libertad’, por ser el eslabón clave de la guerra sucia, que él comandó, como parte de la ‘guerra global contra el terror’.
Ayer, estas mafias eran ‘héroes de la patria’ y hoy, el régimen dice querer combatirlas, porque con esta campaña, persigue la ilegalización y criminalización de la mediana y pequeña minería.

Mandar obedeciendo
La historiadora francesa Florence Gauthier, aporta una visión para construir legalidad e institucionalidad, cuando dice:
"La libertad personal es concebida por oposición a la esclavitud civil. Un esclavo mantiene una relación de dependencia con su amo. El ser humano libre no puede someterse al poder de otro ser humano. Por otra parte, la libertad en sociedad se opone a la esclavitud política (despotismo, tiranía): se es libre en sociedad cuando se obedece a las leyes, y no a los seres humanos, y a leyes en cuya elaboración se ha participado".
La conducta que mantiene el régimen es exactamente la contraria, al ser el primer motor de la ilegalidad en Colombia. Como lo prueba sus maniobras para imponer leyes –entre otras muchas- sobre el desarrollo y la minería.
La ley orgánica del Plan de desarrollo (ley 152 de 1994) manda que debe haber participación efectiva de la sociedad en su discusión, orden que la minoría gobernante desconoce abiertamente.
El Código de minas fue hecho a la medida de las multinacionales, por lo que la Corte Constitucional debió exigir que tengan en cuenta a las comunidades en su elaboración.
La enredada madeja del conflicto interno colombiano, podemos desenredarla si se fortalece la sociedad como contra poder, que determine al gobierno. Propósito que nace al garantizar su participación real en la elaboración de leyes fundamentales sobre la paz, el desarrollo, los recursos naturales, el medio ambiente, la economía, la minería, los derechos humanos, el sistema político, etc.
La sabiduría ancestral de los pueblos indígenas enseña, que un representante se debe a la comunidad que lo nombra, principio que resumen en el lema de “Mandar obedeciendo”.

Notas.
1. R. Lee III y F. Thoumi, El nexo entre las organizaciones criminales y la política en Colombia, Revista Ensayo & Error Nº 4, Bogotá, 1998.
2, 3, 11. Revista Mundo Minero, Del narco a la minería ilícita, Mayo de 2012.
4. Salomón Kalmanovitz, Otra vez las regalías, El Espectador, Febrero de 2012.
5. Eduardo Sarmiento, La dependencia minera, El Espectador, Marzo de 2012.
6. David Harvey, Una historia breve del neoliberalismo y El enigma del capital y la crisis del capitalismo, Oxford University Press, 2010.
7. Intervención del senador Jorge Enrique Robledo, en la Comisión Quinta del Senado el 22 de noviembre de 2011.
8. Ponencia de Manuel Rodríguez, presidente del Foro Nacional Ambiental, en el Seminario La adaptación al cambio climático y las locomotoras del desarrollo, organizado por la Fundación Friederich Ebert y el Foro Nacional Ambiental, en 2012.
9. Conferencia de Albert Berry en Bucaramanga, durante el Segundo Foro Recurso Hídrico Vs. Minería Subterránea, en 2012. Entrevista de Vanguardia Liberal.
10. Pierre Shantz de Equipos Cristianos de Acción por la Paz –ECAP-, El costo letal de la minería, Agencia de prensa rural, primero de noviembre de 2011.


Categoría: Frente Internacional

Escrito por F.I. Comandante Milton Hernández

Del 6 al 9 de junio se dio la sexagésima primera reunión del misterioso Club Bilderberg en Hertfordshire, Reino Unido.
Este cónclave anual reúne a miembros destacados de la elite financiera y corporativa, políticos, expertos, periodistas y científicos cuidadosamente seleccionados, en un ambiente de secretismo y bajo estrictas medidas de seguridad.
Es una reunión exclusivamente anglo-occidental, europea-norteamericana, con participantes de 21 países occidentales (es decir Europa Occidental, EE.UU. y Canadá). No hay participantes de Europa Oriental, los Balcanes, Asia, Latinoamérica, África y Medio Oriente (con la excepción de Turquía).

Los asistentes
Alrededor de 150 personas, incluidos políticos, miembros de la realeza, banqueros, multimillonarios y empresarios, asisten a la reunión de los más influyentes del mundo. La reunión agrupará a unos 140 participantes, que incluyen a George Osborne, Ministro de Hacienda/Economía del Reino Unido, Henry Kissinger, Timothy Geithner, ex Secretario del Tesoro de EE.UU., el general David Petraeus, exjefe de la CIA, Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Richard N. Perle, destacado consejero del gobierno de Bush hijo, Jeff Bezos, fundador y Director Ejecutivo de Amazon.com, Eric Schmidt de Google, dos expresidentes del Banco Mundial, James D. Wolfensohn y Robert B. Zoellick, entre otros.
El poder financiero mundial también participó con fuerza. Estuvieron presentes el financiero anglo-estadounidense incluyen a David Wright, Vicepresidente de Barclays, J. Michael Evans, Vicepresidente de Goldman Sachs, Douglas J. Flint, Presidente de Grupo de HSBC, Kenneth M. Jacobs, Presidente y Director Ejecutivo de Lazard, Peter D. Sutherland, Presidente de Goldman Sachs International, Edmund Clark, Presidente y Director Ejecutivo de TD Bank Group, de Canadá. El establishment banquero suizo, que supervisa miles de millones de dólares en “cuentas bancarias cifradas”, está representado por el doctor Thomas Jakob Ulrich Jordan, recientemente nombrado Presidente del Consejo de Administración de Schweizerische Nationalbank (Banco Nacional Suizo).

Los objetivos
Se discutieron varias dimensiones del Nuevo Orden Mundial incluyendo la crisis económica global, las guerras en Medio Oriente, la biotecnología, los gobiernos considerados “populistas y nacionalistas”, la ciberguerra y seguridad nacional de los países miembros.
El objetivo de este encuentro, que ha sido el mismo desde que se fundó en 1954, en el Hotel Bilderberg de Bélgica, es trazar las estrategias y tácticas de cómo recomponer y asegurar la hegemonía mundial anglo-sajona-occidental ante los claros desafíos que presenta la poderosa economía de China, la crecimiento de los BRICS, la “insubordinación” de los gobiernos de Irán y Siria ante los designios del imperialismo mundial, y la rebeldía permanente de la región-continente Americana, que sigue avanzando en la consolidación del proyecto de integración y unidad latinoamericana en clave soberana e independiente.
No hay duda de que la disputa de por la hegemonía mundial se intensifica en este periodo y la reunión del Club Bilderberg, “el gobierno mundial”, da testimonio de ello.

Entra Santos
Ahora bien, coincide que justamente cuando se reunía el grupo Bilderberg, Juan Manuel Santos andaba de gira por Inglaterra. La apuesta más segura es que Santos tuvo algún contacto con algunos miembros del cónclave.
Inmediatamente después de su paso por Londres, Santos viajó a Israel a ratificar los existentes convenios militares y de seguridad y acordar algunos nuevos.
El telón de fondo de los movimientos del gobierno de Santos por el mundo Occidental es su reciente solicitud de ingreso a la OTAN y la invitación que le hizo a los Estados Unidos a sumarse a la Alianza del Pacífico.
Es evidente que en esta nueva avanzada de imperialismo mundial, el empuje por la recomposición de su hegemonía, la oligarquía colombiana pretende jugar un papel aún más protagónico y agresivo de lo que históricamente ha hecho.
Estemos alertas.


Categoría: Militancia

Escrito por Mateo Bolívar

Hoy miércoles 5 –mayo de 2013, montado y apretujado en el transmilenio, junto con 3 compañeros revolucionarios integrantes de la revista, en medio del debate Santos – OTAN- VENEZUELA, recorre mi cuerpo, un viento agradable de  recuerdos:
Del 27 de febrero de 1989 el llamado Caracazo –rebelión de un pueblo en contra de las medidas del FMI;
Del 4 de febrero de 1992, la rebelión del Teniente Coronel: Hugo Rafael Chávez Frías. Ese 4, era un día…, la noticia de Venezuela, recorría al mundo; la matriz del imperialismo la tildaba de golpe de Estado “fallido”; cuando realmente estaba saliendo a la luz pública,  la actual revolución Bolivariana con el famoso  Por ahora, que presagió cuando caía preso: Hugo Rafael Chávez Frías.
Nadie dimensionó que estaba naciendo para Latinoamérica, un Gigante,  que previsualizó, diseño, e implemento un camino: antimperialista, socialista, Integracionista, humanista, y ecologista.
Se dice, con sobrada razón, conocer un camino es diferente a recorrerlo; pues bien, el teniente coronel en 14 años -1998 al 2013, lego, ya no solo para Venezuela,  para los Latinoamericanos, y para los anticapitalistas a nivel mundial, el cómo recorrer el camino: Proceso Constituyente; Visibilización y potenciación de: la unidad cívico-militar, y de la mujer emancipada y constructora de revolución; Independencia y Soberanía Latinoamericana; Construcción de Hegemonía Patriótica y Popular; Pedagogía, Identidad Cultural, y Comunicación Revolucionaria;  Construcción de la Esperanza Socialista “concreta”, etc.
Decimos 2013 y no 2012, puesto que también enseño a recorrer el camino, venciendo la muerte; convirtiendo, reviviendo, y concretando en cada combate diario, el amor a la vida en revolución. Se podría elaborar todo un tratado con las enseñanzas del Gigante para recorrer el camino de la Esperanza, claro, contextualizadas a cada realidad concreta; la revolución no es un calco, bien  decía el Gigante parafraseando a Simón Rodríguez y a Martí: inventamos o erramos.
Quien enseña dentro de una praxis, tanto a, conocer y el cómo recorrer, un camino, es un maestro, y no solamente un gurú o un profeta. El Comandante Latinoamericano Hugo Chávez, era y será por siempre un MAESTRO DE LA REVOLUCIÓN.
Honor y Gloria,  a quien la construyo.






lunes, 10 de septiembre de 2012

ELN: Los escollos de la paz



“Es indispensable reconocer,que ni el gobierno ni la insurgencia puede abrogarse el derecho, de reemplazar la sociedad en la mesa y definir por ella. Por lo tanto expresamos la urgencia de que las organizaciones populares y sociales organicen sus agendas con sus representantes.”

Guerrillera del ELN

Los escollos de la paz

Revista Insurrección, órgano de ELN de Colombia


Ya hemos expuesto las dificultades a superar, en un camino hacia la paz y ésta semana han abundado los ejemplos, no por ello, perdemos la confianza, por el contrario, reafirmamos nuestro compromiso en la monumental empresa.

Si hemos resistido medio siglo de guerra, continuar buscando la paz, sigue siendo nuestra apuesta. En ello nos animan millones de humildes de esta patria herida y mancillada, a quienes se les ha negado ese derecho, consagrado en la Constitución Nacional, hasta ahora como adorno.|

En los días pasados, el presidente Santos, nos convocó públicamente a participar en el proceso de paz, y entendemos su llamado, como respuesta a nuestras reiteradas solicitudes y exigencias, para iniciar ese camino.

Señor Presidente, usted sabe que la paz que considera válida y sensata el ELN, es la que significa cambios estructurales para Colombia y ello se sintetiza en justicia y equidad social, democracia real y soberanía. Alcanzarla no es sencillo, ni es un acto, por el contrario, es bien difícil, pero es el único camino de futuro y compartimos con usted que debemos ser realistas comenzando por la manera como debemos iniciar el intercambio y establecer la agenda.


LUEGO DE SUS ANUNCIOS respecto de la mesa con los compañeros de las FARC, se han expresado los políticos, los gremios, los expertos, los militares y ex-militares principalmente, usted ha conformado con ellos, la delegación del gobierno en la mesa de diálogo. Del otro lado, están los negociadores de las FARC. La pregunta que muchos nos hacemos es:

¿En qué parte de la mesa se van a sentar los otros representantes de la sociedad colombiana que deben tener voz y voto para que la mesa no quede coja y la paz trunca?

Nos referimos a los trabajadores, campesinos, estudiantes, académicos, maestros, intelectuales y el resto de fuerzas vivas de la sociedad. Solo con su inclusión, la paz será posible Usted planteó que era indispensable corregir los errores cometidos en las experiencias anteriores de diálogos, ese fue uno de ellos.

Es indispensable reconocer, que ni el gobierno ni la insurgencia puede abrogarse el derecho, de reemplazar la sociedad en la mesa y definir por ella. Por lo tanto expresamos la urgencia de que las organizaciones populares y sociales organicen sus agendas con sus representantes. Esta es una tarea en la que nadie puede remplazarlos y en la que sin ellos, el camino de la paz comienza equivocado.


EL VENIDERO MES DE OCTUBRE, histórica fecha de resistencia y lucha, el movimiento popular y social se expresará en las calles; sin duda en su agenda, la paz ocupará el lugar preponderante y nada más sensato que incorporarla como parte de la mesa, de manera integral y no delegada.

Estamos de acuerdo que el camino hacia la paz, implica apuntar a terminar el conflicto y no ha prolongarlo, ese conflicto es social y armado, solo abordándolo en sus dos componentes, la paz será real y posible.

Es contradictorio iniciar y mantener un dialogo en medio de la guerra, eso representa un peligro grave para el proceso de paz. ¿No son suficientes cinco décadas de guerra para quienes quieren contar la paz en montones de cadáveres y charcos de sangre? No hay duda que, es un mal precedente para comenzar y es indispensable cambiar la lógica.

Estamos obligados presidente Santos, a actuar con sensatez y escuchar los clamores de los colombianos y las colombianas que solicitan un cese al fuego bilateral, o una tregua bilateral,porque ellos están en medio del conflicto y son las víctimas.

No debe sorprender a nadie que las luchas venideras de las masas colombianas, abogarán por el cese bilateral del fuego y las hostilidades porque son las víctimas del conflicto, pero además, ese paso le dará certezas al proceso por la paz de Colombia.


NO PODEMOS DEJAR DE MENCIONAR, un serio escollo para alcanzar la paz, expresado en un reciente comunicado de los militares retirados, firmado por el Brigadier General Jaime Ruiz Barrera, allí se dice:
La paz podría ser la victoria, pero, como bien se dice, para alcanzarla, hay que ganar la guerra. Ganar la guerra es quebrar la voluntad de acción de los terroristas. Es debilitarlos tanto como sea necesario para lograr que renuncien a sus aspiraciones y se sometan a las leyes de la República….”
Debe modificarse la agenda, e imponer un cese al fuego unilateral que prohíba expresamente el accionar terrorista indiscriminado contra la población civil, el uso de campos minados, el desalojo de tierras, el secuestro, la extorsión, la comisión de otros delitos atroces y la utilización del movimiento “Marcha Patriótica” como brazo político de la organización terrorista. Este movimiento político deberá ser liquidado hasta tanto no se llegue a un acuerdo final de suspensión del conflicto armado”.

Para los representantes de esta corriente de pensamiento, no son suficientes 50 años de guerra con más de medio millón de muertos entre otras desgracias y sigue soñando con “ganar la guerra” acudiendo a exterminar las organizaciones populares, como es el caso de la amenaza a la Marcha Patriótica, lo cual merece la más enérgica condena porque son los métodos terroristas de Estado que llevaron a Colombia a esta encrucijada, una mesa defendiendo esas posiciones, deja demasiados sin sabores.


TODA COLOMBIA DEBE PRONUNCIARSE sobre esta grave amenaza, lo mismo que la comunidad internacional, mucho más cuando existen los antecedentes del aniquilamiento de organizaciones de masas como La Unión Patriótica, A Luchar y el Frente popular, y particularmente ahora que se empieza a abrir, la posibilidad de un camino para la paz.

La paz nos exige grandeza, el conflicto no se supera con la vieja aspiración guerrerista de una insurgencia rendida y desmovilizada, ese es un camino fracasado, tampoco es como dicen algunos, hacer la revolución por contrato.

Solo la sensatez, racionalidad y arduo trabajo de todos los luchadores por la paz, sacará a Colombia del túnel donde los señores de la guerra la internaron. Blindar el proceso, es lograr que las mayorías marginadas de siempre, asuman el protagonismo de la paz. Ese es el reto, las organizaciones populares y las sociales, los patriotas y demócratas de Colombia tienen la palabra. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

La paz que todos queremos pero que es tan esquiva

Guerrillera de ELN

La paz que todos queremos pero que es tan esquiva

Revista Insurrección, órgano de ELN de Colombia


Es positivo el anuncio de paz del Presidente, luego de sus más recientes y reiterados pregones llamando a la guerra.

La urgencia de la paz ha sido reclamada por las grandes mayorías durante todo el tiempo de este conflicto fratricida, a través de todas sus expresiones de lucha; por eso para quienes estamos del lado de las mayorías, el anuncio del Presidente es positivo, así como todas las expresiones de respaldo a la paz de Colombia desde todo los ámbitos del país como de la Comunidad internacional, mucho más cuando unas son expresiones teóricas y otras, las más importantes, acciones de gobiernos y pueblos que en actitud prudente y denodada, asumen la responsabilidad de trabajar por los anhelos de paz de todas y todos los Colombianos.

Por parte del ELN, nos hemos comprometido y realizado serios esfuerzos por la paz, desde hace mas de 20 años, incluida la firma de una agenda de acuerdos que el presidente Pastrana reversó por presión de los paramilitares, respaldados desde entonces, por quienes hoy alzan su voz en contra de un posible acuerdo para la paz de Colombia.

Los fracasos en el proceso de paz, no nos ha amilanado, al punto que incluso en el gobierno de Uribe, conociendo sus propósitos guerreristas y sus posturas retardatarias, se estableció una mesa que ese gobierno cerró de manera abrupta e irresponsable.

Por eso reafirmamos que no es solo ahora, sino desde hace mas de dos décadas, que hemos hecho esfuerzos por un proceso serio, responsable e incluyente de la sociedad y hemos ratificado esa postura de manera reiterada.

Sin embargo, expresamos otra vez, que buscamos una paz que es esquiva porque ese genérico PAZ, no tiene para todos las mismas connotaciones, contenidos y esencia.

Para los pobres de Colombia, paz es justicia y equidad social, democracia real, soberanía y de manera muy particular pero profunda, el resarcimiento efectivo por los estragos de este conflicto social y armado fratricida, que ha destruido y generado profundas malformaciones en la sociedad, perdiéndose los parámetros que permite la convivencia, la tolerancia, el reconocimiento a la diferencia y la diversidad, dentro de principios éticos.

Para la clase en el poder, la paz es diferente, ella ve la paz que las mayorías reclamamos como un estado de cosas donde no se afecten sus intereses económicos y políticos, su poder, sus aspiraciones capitalistas y su futuro personal, concebidos dentro del sistema capitalista.

Lograr conciliar estas dos concepciones contrapuestas, requiere para la clase gobernante hacer concesiones, grandes esfuerzos y sacrificios, pero es el arte y el camino para construir la paz estable y duradera. Por eso la gran pregunta, ¿tiene la clase gobernante la disposición de transitar el camino hacia una paz de profundo contenido social y político?

Para los pobres de Colombia y los revolucionarios, la paz es la recuperación de los derechos siempre negados, mientras que para los ricos, la paz les exige grandes esfuerzos porque implica reconocer los derechos de todos y asumir ese reto en lo político, lo económico y lo social.

Consientes de estos escollos, debemos reiterar y hacer el llamado a comprometernos por la paz auténtica, desafiando las dificultades que existen y trabajando para que entre todas las expresiones de la sociedad y el decidido apoyo de la comunidad internacional, se pueda blindar el proceso contra los atranques por desacuerdos, como por los ataques de sus enemigos.

Hemos planteado que la llave de la paz está en manos del pueblo y la nación, el Presidente era quien debía abrir los espacios del dialogo con la insurgencia como el primer paso, ya que un proceso de paz real, es mucho más complejo porque debe interpretar todas las expresiones políticas y sociales que no se logra solamente en una mesa insurgencia gobierno.

Es entonces indispensable que ahora, todas las organizaciones populares y sociales, en su más variada composición, sean parte del proceso de paz porque, como varias de ellas lo han expresado, en este propósito nadie las va a reemplazar y solo con su participación activa, será posible hacer de la paz un proceso real, estable, duradero y profundo, que supere las causas que originaron y alimentan el conflicto y que colme los sueños y aspiraciones de la Colombia que nos merecemos todos, porque se haya superado la larga noche de más de medio siglo de conflicto social y armado, que hoy tiene a nuestro país en la más profunda crisis de su historia y en la que la guerra es el camino a la destrucción.

Entendida la paz dentro del contexto expuesto arriba, Colombia y la comunidad internacional pueden contar con el ELN para tan importante reto y aspiración.| 

miércoles, 18 de julio de 2012

El ELN y las alternativas del actual momento político (Contra-reforma y el pudrimiento del régimen)

El Comando Central del Eln (de izq. a der.): Alias 'Pablo Beltrán', alias ‘Ramiro Vargas’, alias ‘Gabino’ y alias 'Antonio García'.




Revista Insurrección (2 de Julio de 2012)
En la simulación de la democracia las leyes tienen un lugar
preeminente adornando un sistema de injusticia. Pero todavía más, el
vaivén que hoy con perspectiva histórica estamos comprobando, los
cambios de la juridicidad oficial que salvaguarda formas y contenidos
engañosos, refleja las necesidades de un orden que se enmascara y
trasciende de época en época, para sustituir ciertas reglas con tal de
que nada sustancial sea transformado.
Expresan esas leyes y órganos estatales las exigencias supremas de la
estabilidad de ese orden, los intereses individuales y grupales más
podridos, los privilegios concretos de unas castas, las más precisas y
calculadoras intenciones de un conglomerado de corruptos que buscan
asegurar más impunidad, para seguir burlándose del pueblo.
Bajo El derecho, condensan unas relaciones de dominación que en
Colombia no tejen siempre con sutileza sino que también se ejercen de
la manera más cínica, descarada y brutal posible.
Esto es lo que ha pasado con el proceso de la reforma constitucional
bajo el membrete de reforma a la justicia, que impulsó el gobierno de
Juan Manuel Santos, en la que participaron diferentes estamentos o
poderes de esa maquinaria que se ha aprovechado por décadas del
desangre y el letargo embrutecedor en el que han querido sumergir a
Colombia. Tal iniciativa claramente surgió del ejecutivo, contó con el
aval del incondicional procurador y se ancló en el fango del
legislativo.

EN SÍ MISMA ESA REFORMA a la justicia era una contra-reforma que
pretendía varios objetivos. De un lado equilibrar y tomar la delantera
en el mediano plazo, dando aliento estratégico a la expresión
política, ideológica y orgánica de un sector decididamente corrupto,
dispuesto a borrar del texto constitucional de la reforma de 1991 lo
que nunca ha asumido, ni siquiera en el plano formal, pues ha
bloqueado desde entonces los avances que supuso esa Carta Política, y
rechaza por lo tanto todo tipo de frenos a su voracidad, sin mostrar
respeto por algunas materias de derechos y de participación social que
habrían podido significar con otra dirigencia política y otro proyecto
de nación, algunos cambios a favor del bienestar general durante estos
veinte años.
Otro de los objetivos era inmediato y rastrero; afirmando que
reformaban la justicia, se estaban valiendo de su calamitoso Estado,
para hacerla mas inviable y re-direccionarla para superar sus propios
incidentes y contradicciones internas, mediante la excarcelación y el
blindaje de los parlamentarios acusados por paramilitarismo y otras
causas, el aumento de privilegios jurídicos, materiales y la
redistribución de prebendas; esas eran parte de las finalidades que
identifican el talante no sólo de esa contra-reforma desistida a
última hora por Santos, de modo ladino, sino del proyecto
neoconservador inspirado en un paradigma de crimen y falacia, de
autoritarismo y abuso que no se compromete siquiera con un discurso
liberal o de progreso.
Van a afianzar sin más, un modelo totalitario de prerrogativas para
una clase de políticos y asociados que seguirán votando a favor de sí
mismos, en provecho de sus jefes, familias y empresas, de sus negocios
e intereses, sin ruborizarse por nada.

EL FIASCO DE ESA REFORMA a la justicia devela los propósitos con los
que seguirán agitando el país para pescar en río revuelto, quienes de
un lado proponen ahora una asamblea constituyente del tamaño de Uribe,
o quienes decretan, como Santos, que acá no ha pasado nada, siguiendo
unos y otros con sus peroratas insidiosas, tratando de desactivar la
inconformidad ciudadana que se ha generado por ese desvergonzado
intento de reforma.
Producen vergüenza su escandalosa y escabrosa situación, sus pueriles
explicaciones, que van desde la firma de propuestas de cambio
constitucional sin haber sido leídas, hasta la compra y venta
clientelar por debajo de la mesa. Son muestras de por qué en Colombia
es imperioso luchar contra verdaderos bandidos que se han repartido el
país o lo han esquilmado para provecho colonial.
El Ejército de Liberación Nacional saluda la reacción que circula en
diferentes espacios sociales y políticos así como el análisis y las
propuestas de quienes han escrito numerosas opiniones que expresan el
hastío, la repulsa a la degradación y a la ignominia, por los actos de
una sórdida clase política que siempre ha estado de espaldas al clamor
de justicia del pueblo colombiano.
Por esa razón existimos, aunque en tanto fuerza rebelde y alzada en
armas no reconocemos la juridicidad del enemigo que es parte de un
sistema que combatimos desde una ética y concepción revolucionaria.

VALORAMOS Y ALENTAMOS la valiente respuesta que se manifiesta no sólo
para rechazar mediante referéndum esa rancia reforma de la justicia,
sino para apuntar a una revocatoria del mandato de un mandatario
amangualado con un Congreso viciado y vicioso, que, con contadas
excepciones, ha dado muestras de hasta dónde está dispuesto a llegar
para mantener su libertinaje.
Si la ciudadanía organizada con indignación y sentimiento, ha movido
procesos de rebeldía y apertura en nuestro país y otras partes del
mundo, es capaz de articularse hoy con las expresiones sociales
populares que de tiempo atrás han develado el pudrimiento del régimen,
para que entre todos luchemos y habilitemos los mecanismos y creación
de un Nuevo Gobierno, que asuma el compromiso por la paz y una
verdadera justicia, en una perspectiva clara de paz para Colombia.
Ello implica ir en contra de los parapolíticos y mafiosos y en contra
de una estrategia oficial perversa y mezquina, que tira la piedra y
esconde la mano. El país no puede continuar por ese rumbo de manejos
siniestros.
Invitamos a no desistir, a buscar responsabilidades, a revocar sin
pausa lo que de por sí es injusto y luchar por una Colombia digna.
A partir de la experiencia y el potencial del diálogo epistolar
sostenido, pedimos a las plataformas populares y ciudadanas que
promueven el referéndum, a Colombianas y Colombianos por la Paz, a la
Universidad, a las iglesias, al periodismo independiente, a políticos
progresistas, a organizaciones sociales y políticas, a los propios
gremios que pueden estar pensando sobre tal descrédito que les
incumbe, a todos les invitamos a formular constructivamente con
nosotros, con la insurgencia, puntos de vista y propuestas que fijen
derroteros de dignidad, de defensa del interés público y de los bienes
comunes. Que contribuyan a cultivar la esperanza y a gestar un país en
bienestar, que estén al servicio de un pacto para la solución
democrática, para la paz y la justicia.

domingo, 24 de junio de 2012

Los intereses en prolongar la guerra







Revista Insurrección (Lunes, 18 de Junio de 2012) ELN de Colombia

Después de casi sesenta años de conflicto interno y guerra injusta contra el pueblo, que es quien pone los muertos y padece todo tipo de sufrimientos, mientras que la oligarquía y los que hacen la guerra a favor de ésta, se enriquecen y acumulan capital, es apenas legítimo que las grandes mayorías de la Nación reclamen y exijan la paz.|

Tras la guerra hay muchos intereses en juego, tanto de la ultraderecha como la de la oligarquía cipaya, los militares colombianos y los Estados Unidos. Unos y otros se oponen a buscar la solución política que haga posible que la paz con justicia social, estable y duradera sea la que impere en Colombia.

Para la oligarquía el interés es no dejar que el país cambie favoreciendo también a las grandes mayorías nacionales, sino que este siga igual como viene, derramándoles mayores beneficios económicos a ellos y a las multinacionales; Los militares son otros de los grandes beneficiarios de la guerra, pues además de enriquecerse con el abundante presupuesto destinado a profundizar ésta, temen perder su autoproclamado estatus social de “defensores de la Patria y la democracia”.

Para los imperialistas gringos el respaldo a la oligarquía está dentro de sus intereses, pero los fundamentales para ellos son los económicos y geopolíticos, dada la ubicación estratégica del país y la posición lacaya del gobierno colombiano. Interés que actualmente cobra fuerza ante la pérdida de hegemonía en el Continente, y el temor que Colombia se sume a la corriente de los gobiernos que se liberan de la dependencia y toman distancian de la política estadounidense.

Otro interés común de los dos gobiernos es la destrucción de la revolución bolivariana y del liderazgo del Presidente Hugo Chávez, instigada por el gobierno de los Estados Unidos y las oligarquías del Continente, acusándolo de perturbador y desestabilizador de la región y señalado por el gobierno colombiano de apoyar a la insurgencia y el terrorismo.

En la actualidad la prioridad de los Estados Unidos no es tanto por el conflicto social y armado colombiano, sino la desestabilización de la revolución bolivariana y acabar con el liderazgo del Presidente Hugo Chávez.

Desde este punto de vista la presencia de las guerrillas colombianas a lo largo de la extensa frontera de 2.800 kilómetros, es un atranque para sus planes y la estrategia que viene utilizando de montar y financiar grupos de mercenarios en las fronteras para promover guerras civiles, darles reconocimiento político y tumbar gobiernos que se han ido apartando de sus políticas, como es el reciente caso de Libia y el que se adelanta en contra del gobierno Sirio.

Las presiones del gobierno Colombiano al Venezolano sobre la seguridad en la frontera, no es otra que limpiar ésta extensa zona de la presencia guerrillera y dejar el espacio libre para que los paramilitares que actualmente tienen su avanzada en los Estados de Táchira y Zulia, se extiendan al resto de toda la zona fronteriza y avancen hacia el interior de ese país, dentro de los planes de la derecha venezolana y el gobierno gringo. .

Vista así las cosas, lograr la paz en Colombia se complejiza y trasciende afectando los países vecinos, especialmente los que están en sus fronteras. De ahí que deba ser preocupación de UNASUR el contribuir a buscar la solución política al conflicto sexagenario.

El pueblo tiene derecho a la paz


En cuanto a la solución del conflicto interno, hay en Colombia dos visiones fundamentales que corresponden a los intereses en juego. La una propende y equipara paz con pacificación, donde las guerrillas se deben desmovilizar y desarmar por las buenas o las malas, sin que se aborden las causas generadoras que dieron origen a su surgimiento.

Para la otra visión, la paz es producto de un proceso de construcción donde se busque solución a las causas que generaron la guerra y la alimentan. Una paz con la participación de los movimientos sociales y el conjunto de la nación, pues la paz no es propiedad exclusiva del gobierno que dice tener “la llave” en sus manos.

Estas dos visiones que marchan por orillas diferentes, solo es posible que avancen hacia un punto de encuentro, por la acción y movilización de las grandes mayorías que reclaman cambios urgentes en el país y la solución política al conflicto para que sea viable la construcción de la paz.

Por eso es urgente que todos los que rechazamos y estamos afectados por este modelo injusto de sociedad y afectados por la guerra, construyamos un gran movimiento donde quepamos todos los que soñamos con la paz real, estable y duradera, resultado de los cambios que el país necesite se traduzcan en justicia y bienestar social para todos los colombianos.