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sábado, 28 de julio de 2012

ELN: Conflicto en Cauca, una oportunidad para la paz



Distancia entre un pueblo y las FF.MM., como en el Cauca.



Conflicto en Cauca, una oportunidad para la paz

Revista Insurrección (órgano del ELN)



La región del departamento del Cauca ha vivido inmersa en un conflicto |social continuo, donde ha quedado demostrada la incapacidad del Estado para darle salidas justas, equitativas y humanas potenciando una región de grandeza, cimentada en la dignidad y el buen vivir, aspiración secular de las comunidades indígenas, afros, campesinas y pobres que se han constituido en sujeto activo.
Las conmociones allí, son el producido histórico de connotaciones desde los tiempos de la infamia colonial, donde son patéticas diferentes contradicciones entre los habitantes originarios, los traídos y los nacidos en esta región, con un poder desde arriba teñido de arbitrariedad despojo y muerte, producto de contradicciones entre explotados y explotadores, opresores y oprimidos.
Los de abajo tienen proyectos de libertad, autonomía y reconocimiento a la diversidad y han enfrentado un proyecto de minorías oligárquicas, que percibe la región como simple suministro de recursos naturales y mano de obra barata, en función de acumular para el crecimiento del capital, que menosprecia la gente del común en su condición de forjadora de vida y redención social.
Mientras desde el bloque del poder se juegan opiniones que esconden o minimizan graves problemas y contradicciones entre los desarrollos capitalistas y los proyectos sociales que se desarrollan en la región caucana desde distintas cosmovisiones, desde las trincheras insurgentes está fresco el duro exterminio a que fue sometida la población indígena y su posterior esclavización por los invasores españoles, quienes imponiendo su cultura, políticas e instituciones coloniales, a sangre y fuego, negaron de tajo toda la cosmovisión de vida cultivada por los pueblos indígenas, originarios de estos territorios.
Cauca, amenazada por la guerra y por los
intereses de multinacionales mineras.


NO PUEDE NEGARSE LA PRESENCIA de pueblos negros esclavos, traídos a estos territorios, después de ser secuestrados y arrancados de sus raíces africanas, sometidos brutalmente a otras condiciones de vida y privados de su libertad, expoliando su mano de obra, su cuerpo y espíritu, muriendo miles de ellos en las minas de oro, en una economía que trituraba indígenas y negros para beneficios de la colonia española.
Suerte parecida han corrido históricamente los campesinos, colonos, arrendatarios, habitantes urbanos asentados en las urbes producto del desplazamiento forzado, así como un amplio conglomerado social que ha unido sus fuerzas y voluntades en una resistencia indígena, negra y popular, enfrentando, una genocida conducta desde el poder, quienes con instrumentos criminales imponen su voluntad, agenciada en el marco de un Estado bárbaro de muerte contra el pueblo.
Esta resistencia del pueblo caucano, de múltiples colores raizales, ha forjado el movimiento popular caucano en un motor social reivindicatorio de vida, equidad y justicia, que ha centrado la bandera en la recuperación del territorio usurpado, las riquezas despojadas y la tierra colonizada por el capitalismo.

SABEMOS CON CERTEZA que sin territorio no hay vida, ni posibilidad de recrear y mantener la identidad cultural, de realizar y practicar una manera de ser y sentir la vida en comunidad. Lucha ancestral por la vida que ha dado origen a instituciones populares, a crear pueblos y naciones indo-afro-americanas basadas en saberes, solidaridad, unidad y valores trenzados en la diversidad humana colectiva.
De todas estas resistencias activas, han surgido como es natural, los procesos y proyectos insurgentes guerrilleros como expresión de la radicalidad de la lucha popular que ha encontrado las puertas cerradas para hacer la lucha de otra manera. Movimientos insurgentes que no han nacido por la simple voluntad de los líderes populares que la han hecho posible sino como demanda auténtica para mantener viva la llama de la libertad y la emancipación social.
El proyecto capitalista neoliberal puesto en marcha actualmente, condensa políticas de más despojo territorial a los pueblos indígenas, negros y mestizos, estimula la recolonización del departamento del Cauca que es igual a mercantilizar la naturaleza, pasando de ser fuente de vida para millones de pobladores, a negocio privado para un puñado de transnacionales asociadas a los despojadores criollos, consorcios empresariales que han logrado obtener títulos mineros por más de un millón seiscientas mil hectáreas, cifra que constituye una burla a las aspiraciones de tierra, dignidad y vida del pueblo.
Esta realidad está en la raíz de la profundización del conflicto social y armado que recorre todo el cuerpo del territorio caucano.
Una pregunta salta a la vista, ¿porque el pueblo caucano, si de hablar de democracia se trata, no ha sido consultado para echar a andar un proyecto funesto, llamado desarrollo, pero que bien podríamos llamar, plan de destrucción social comunitario?


EN LUGAR DE CONSULTAS DE DIÁLOGO y convocatorias a todo el tejido social popular, a todas las fuerzas vivas para pensar un plan de desarrollo que priorice la vida de todos en equidad y solidaridad, desde el poder oligárquico se establece un dispositivo de seguridad que militariza la sociedad caucana, su vida y todo el territorio, convirtiendo la región en la más militarizada de Colombia, con el único objetivo de brindar seguridad al capital inversionista.
Esa militarización que ha hecho rehén a la población, la somete al trato arbitrario, la estigmatiza con el remoquete de auxiliadora de la guerrilla y viola las normas del derecho Internacional Humanitario al instalar bases e infraestructura militar en medio de la población colocando como escudos humanos a una población no combatiente.
Si hay algo que ha fracasado en el Cauca, y en todo el país, es el tratamiento de guerra a una situación de injusticia social, que requiere de un tratamiento político.

LA GUERRA QUE HA ESTALLADO en estos días con mucha fuerza en todo el Cauca tiene como protagonista al pueblo indígena, convertido en movimiento de resistencia contra la militarización y por la paz.
El ELN considera que esta grave crisis política y social que vive el Departamento del Cauca, debe convertirse en oportunidad para avanzar en un proyecto de paz para toda la región, en un camino de transformar la guerra en una solución política al conflicto social y armado; y que entre todos los sujetos y actores enfrentados, aunemos la voluntad política de paz, partiendo de reconocer que hay profundas diferencias en los intereses y proyectos de vida, pero también posibilidades de tejer una voluntad para construir una experiencia de paz que se pueda expandir a todo el país.
Que tal proceso esté basado en la democracia, la vida para todos y el reconocimiento a vivir en armonía con la naturaleza y por la construcción de una sociedad fundada en los derechos humanos.
Ningún camino para alcanzar la paz es fácil, pero transitándolo podemos avanzar hacia ella, partiendo de reconocer que todos podemos aportar a un futuro de cara a las exigencias de dignidad y de justicia social.
ES LA HORA DE DARLE UNA OPORTUNIDAD A LA PAZ

El Cauca clama solidaridad y justicia

Revista Insurrección

16 de Julio de 2012.
En el Departamento del Cauca se evidencia la grave crisis generada por el conflicto social y armado que padece Colombia, esto merece toda la atención y la solidaridad de la sociedad colombiana e internacional, con las comunidades de este Departamento.
No cabe duda que mientras buena parte de los colombianos y colombianas, abogamos por la paz, los guerreristas encuentran en esta delicada situación, la justificación para hacer sonar los clarines de la guerra, esa es la respuesta del ex-presidente Uribe, que todo lo que ocurre en ese departamento, justifica sus pretensiones guerreristas y golpistas.
El abandono gubernamental de la población del Cauca, no puede ser mas evidente, como evidentes las luchas de los indígenas y demás pobladores por sus derechos económicos, políticos y sociales y a ello se ha respondido con mano de hierro por parte del gobierno actual y los anteriores.

EL IMPACTO DE ESTE MOMENTO en el Cauca, nos recuerda las dignas luchas indígenas que el expresidente Uribe en su segundo mandato, pretendió resolver con la policía antimotines dotada de helicópteros y tanques, disparando y asesinando marchantes que solo estaban protegidos con la dignidad y la razón.
Pero los clamores de los indígenas no fueron tenidos en cuenta y como todos los problemas sociales, si no se resuelven se agravan, hasta llegar a la realidad de hoy, que en parte conoce la sociedad colombiana y la comunidad internacional.
Para la recalcitrante y extrema derecha, que solo mira la solución a los conflictos sociales con el lente del Pentágono, todo lo resuelve con la guerra y como un problema militar. Por eso la respuesta es la represión: asesina, masacra, desaparece, tortura, encarcela, desplaza y obliga a los inconformes al asilo.
Guerrillera del ELN.
El objetivo es aterrorizar al pueblo para que no proteste; declararlo terrorista o “idiota útil del terrorismo”; a los luchadores los sataniza ante el mundo y desvirtúa el carácter político y social de las luchas, sin importar de donde provengan, de las montañas o las plazas públicas; esto no importa todos son calificados de terroristas: las luchas indígenas, de los trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, las mujeres, los afro descendientes etc.

LOS INDÍGENAS DEL CAUCA le exigen al gobierno que saque sus bases militares y cuarteles policiales del centro de los poblados, donde quedan sus habitantes como escudos humanos, ante ello el gobierno les responde en un Consejo de Seguridad con prepotencia que “no va a hacer un despeje”.
¡Que manera soberbia y tendenciosa de responder a una petición sensata de un pueblo que ya no aguanta mas los abusos del Estado, que los toma como Escudos Humanos violando de manera flagrante los derechos de la población e involucrándola en el conflicto y violando el Derecho Internacional Humanitario!
Y como si todo lo anterior fuera poco, aparecen nuevas grietas al interior del régimen donde en una extraña coincidencia, se constituye el Frente Antiterrorista liderado por mister Uribe desde una esquina y por la otra aparecen rumores de un Golpe de Estado, de lo cual solo se han filtrado titulares.


La obsesión de Uribe para la guerra se convierte ahora en un llamado Frente AntiTerrorista
con personajes del fascismo y extrema derecha colombiana.

Esta realidad no solo pone de manifiesto, grietas notorias al interior del régimen, sino las dificultades para concretar un proceso de paz que supere el estado de guerra que vive Colombia.
Para la Extrema derecha, que no padece el conflicto, sino que lo agudiza porque así se beneficia, la salida es escalar la guerra.
Contrario a esa postura, todas y todos los luchadores por la paz de Colombia, estamos obligados a dedicar las energías, en búsqueda de la paz, una paz que como lo hemos dicho en reiteradas oportunidades, signifique democracia, justicia, equidad social y soberanía.
No hay duda que lograr la paz, es una empresa ardua, difícil, porque existen grandes intereses que necesitan la guerra para mantener el poder y abultar sus carteras, sin embargo, ese es el reto de revolucionarios, demócratas, patriotas y no podemos permitir que sea la guerra el único Camino, porque sencillamente, Colombia no aguanta más. 

domingo, 24 de junio de 2012

Los intereses en prolongar la guerra







Revista Insurrección (Lunes, 18 de Junio de 2012) ELN de Colombia

Después de casi sesenta años de conflicto interno y guerra injusta contra el pueblo, que es quien pone los muertos y padece todo tipo de sufrimientos, mientras que la oligarquía y los que hacen la guerra a favor de ésta, se enriquecen y acumulan capital, es apenas legítimo que las grandes mayorías de la Nación reclamen y exijan la paz.|

Tras la guerra hay muchos intereses en juego, tanto de la ultraderecha como la de la oligarquía cipaya, los militares colombianos y los Estados Unidos. Unos y otros se oponen a buscar la solución política que haga posible que la paz con justicia social, estable y duradera sea la que impere en Colombia.

Para la oligarquía el interés es no dejar que el país cambie favoreciendo también a las grandes mayorías nacionales, sino que este siga igual como viene, derramándoles mayores beneficios económicos a ellos y a las multinacionales; Los militares son otros de los grandes beneficiarios de la guerra, pues además de enriquecerse con el abundante presupuesto destinado a profundizar ésta, temen perder su autoproclamado estatus social de “defensores de la Patria y la democracia”.

Para los imperialistas gringos el respaldo a la oligarquía está dentro de sus intereses, pero los fundamentales para ellos son los económicos y geopolíticos, dada la ubicación estratégica del país y la posición lacaya del gobierno colombiano. Interés que actualmente cobra fuerza ante la pérdida de hegemonía en el Continente, y el temor que Colombia se sume a la corriente de los gobiernos que se liberan de la dependencia y toman distancian de la política estadounidense.

Otro interés común de los dos gobiernos es la destrucción de la revolución bolivariana y del liderazgo del Presidente Hugo Chávez, instigada por el gobierno de los Estados Unidos y las oligarquías del Continente, acusándolo de perturbador y desestabilizador de la región y señalado por el gobierno colombiano de apoyar a la insurgencia y el terrorismo.

En la actualidad la prioridad de los Estados Unidos no es tanto por el conflicto social y armado colombiano, sino la desestabilización de la revolución bolivariana y acabar con el liderazgo del Presidente Hugo Chávez.

Desde este punto de vista la presencia de las guerrillas colombianas a lo largo de la extensa frontera de 2.800 kilómetros, es un atranque para sus planes y la estrategia que viene utilizando de montar y financiar grupos de mercenarios en las fronteras para promover guerras civiles, darles reconocimiento político y tumbar gobiernos que se han ido apartando de sus políticas, como es el reciente caso de Libia y el que se adelanta en contra del gobierno Sirio.

Las presiones del gobierno Colombiano al Venezolano sobre la seguridad en la frontera, no es otra que limpiar ésta extensa zona de la presencia guerrillera y dejar el espacio libre para que los paramilitares que actualmente tienen su avanzada en los Estados de Táchira y Zulia, se extiendan al resto de toda la zona fronteriza y avancen hacia el interior de ese país, dentro de los planes de la derecha venezolana y el gobierno gringo. .

Vista así las cosas, lograr la paz en Colombia se complejiza y trasciende afectando los países vecinos, especialmente los que están en sus fronteras. De ahí que deba ser preocupación de UNASUR el contribuir a buscar la solución política al conflicto sexagenario.

El pueblo tiene derecho a la paz


En cuanto a la solución del conflicto interno, hay en Colombia dos visiones fundamentales que corresponden a los intereses en juego. La una propende y equipara paz con pacificación, donde las guerrillas se deben desmovilizar y desarmar por las buenas o las malas, sin que se aborden las causas generadoras que dieron origen a su surgimiento.

Para la otra visión, la paz es producto de un proceso de construcción donde se busque solución a las causas que generaron la guerra y la alimentan. Una paz con la participación de los movimientos sociales y el conjunto de la nación, pues la paz no es propiedad exclusiva del gobierno que dice tener “la llave” en sus manos.

Estas dos visiones que marchan por orillas diferentes, solo es posible que avancen hacia un punto de encuentro, por la acción y movilización de las grandes mayorías que reclaman cambios urgentes en el país y la solución política al conflicto para que sea viable la construcción de la paz.

Por eso es urgente que todos los que rechazamos y estamos afectados por este modelo injusto de sociedad y afectados por la guerra, construyamos un gran movimiento donde quepamos todos los que soñamos con la paz real, estable y duradera, resultado de los cambios que el país necesite se traduzcan en justicia y bienestar social para todos los colombianos.




jueves, 21 de junio de 2012

Las BACRIM... los mismos narcoparamilitares

La expresión del paramilitarismo colombiano, "El monstruo
creado por el estado", como caractiza el mismo jefe
paramilitar, Salvatore Mancuso, su obra. En la foto una
víctima del barrio Policarpa en la ciudad Apartadó.


Por ELN, Revista Insurrección
El paramilitarismo en Colombia es y ha sido un instrumento represivo y de terror, al servicio de intereses políticos y económicos de la elite dominante; amparados por el Estado, financiados por terratenientes, la burguesía agraria y financiera y en los últimos tiempos porel narcotráfico que los constituyó en ejércitos privados del crimen.
La oligarquía y la fuerza pública lo hautilizado en la ejecución de acciones encubiertas contra dirigentes sociales y de la oposición política al régimen; el Estado lo vinculó,como su aliado, en la estrategia contrainsurgente.
Narcoparamilitarismo y política
Inicialmente Pablo Escobar, el jefe delcartel de Medellín, incursiona en la política como Representante a la Cámara.Posteriormente el narcoparamilitarismo se alía con políticos regionales aquienes les brinda apoyo económico y electoral, a cambio de ganar posiciones enla estructura de poder, llegando a controlar el 35 por ciento del parlamento, las instituciones del Estado en especial el ejército, la policía y algunos organismos de inteligencia.
Pero el fenómeno de la a vida y dinámica nacional y ejerciendo control sobre bastas regiones del país.
El caso de Antioquia, es el hecho más significativo de esta relación y lo concretiza Álvaro Uribe Vélez, elegido gobernador de Antioquia y luego dos veces Presidente de la República con el poder electoral acumulado por los narcopamilitares de todo el país. No hay que olvidar que su padre fue socio delcapo más grande de Colombia, Pablo Escobar Gaviria.
César Pérez Garcia, sentenciado por la terrible m,asacre
en el municipio de Segovia 1988, cuando ganó la jóven
candidata a la alcaldía y la respuesta del Terrorismo de
Estado fue la masacre que cobró más de 50 muertos de
la población  civil que había votado a la izquierda.
Las mafias paisas se entrelazan con la institucionalidad y la clase política de la región. Luego de la muerte de Pablo Escobar, quien tuvo gran influencia en la política del departamento, se fortalece la tenebrosa Oficina de Envigado, dueña de la vida política de este municipio; Oscar Suárez M, el barón electoral de Bello, condenado por parapolítica; Cesar Pérez García condenado por para-política y la masacre de Segovia; Luís Pérez Gutiérrez ex alcalde de Medellín, señalado por su vínculo electoral con el narcoparamilitarismo.
Los narcoparamilitares juegan un papel determinante en la consecución de votos y elección del candidato que “el patrónbendiga”, promoviendo en la comunidad al elegido por “el patrón”, impidiendo lallegada de otros candidatos, comprando votos, movilizando electores en el llamado trasteo de votos, y utilizando otra serie de argucias y componendas dela aplanadora electoral narcoparamilitar.
Este fenómeno que no es único en Antioquia, se repite en el resto de departamentos del país, como lo demuestra las investigaciones sobre más de cien parlamentarios judicializados por sus vínculos con la parapolítica, de los cuales cuarenta están condenados; así como más de quinientos gobernadores, alcaldes, diputados y funcionarios públicos están investigados y algunos condenados.
Orígenes del narcoparamilitarismo actual
A .partir de los años 80 del siglo pasado, la costosa y numerosa fuerza paramilitar de los capos de la droga, mediante pactos secretos, son integrados como aliados de la fuerza pública en la estrategia contrainsurgente. El financiamiento se les garantiza con la franquicia para exportar droga, llegando a poner en el mercado internacional más de 800 toneladas de cocaína y heroína, a finales del siglo pasado.
Las Cooperativas de seguridad “Convivir”creadas por Álvaro Uribe Vélez, fueron un puntal en el fortalecimiento y expansión del proyecto paramilitar. En 1995 se unifican los ejércitos privados de los narcotraficantes en las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y absorben las bandas de sicarios y delincuenciales urbanas. En el 2004 se desmonta una parte de la estructura narcoparamilitar.
Las llamadas bandas criminales (Bacrim)de hoy es la misma fuerza narcoparamilitar, no desmontada y dejada como reserva por la ultraderecha y los narcotraficantes para defender sus intereses económicos y políticos. El Ex Presidente Uribe Vélez las llamó así, para hacerle creer al país que éstas son otra cosa distinta y que el paramilitarismo desapareció en el falso “proceso depaz” adelantado con los capos del narcotráfico.
Los Paramilitares de ayer han tomado diferentes nombres con sus respectivas jefaturas: Rastrojos, Águilas Negras, Urabeños, Paisas, Nueva Generación, entre otras. Estas responden a las orientaciones de capos narco-paramilitares y a acuerdos con la fuerza pública.
Los que no se desmovilizaron, unos fueron trasladados a los diferentes centros urbanos y otros dejados en la zonas de influencia guerrillera y en la frontera con Venezuela, dándole continuidad a la alianza contrainsurgente y al plan intervencionista y desestabilizador contra Venezuela.
Los enviados a la ciudad se ubicaron en barrios populares y comunas, camuflados con negocios de fachada e integrados ala estrategia de control territorial, cumpliendo actividades represivas y de limpieza social, como informantes y cooperantes con la policía judicial, las fuerzas de control urbana “FUCUR”, el escuadrón anti disturbios “ESMAD” y losCAI (Comandos de Acción Inmediata) de la policía.
Las llamadas Bacrim han extendido el control territorial a sangre y fuego en los barrios más periféricos y en acuerdos con la policía; ejercen control político y militar sobre comunidades y someten a otras bandas delictivas para consolidar corredores de traslado, distribución y venta de la droga.

Paramilitares versión 2012, bautizado por Uribe a "Bacrim". Por su lado Santos bautizó
los fusilamientos y asesinatos extrajudiciales al nombre "Falsos Positivos". Pero los
paramilitares son los mismos y los 
asesinatos extrajudiciales por parte de las
FF.MM. tampoco cambia el contenido del Terrorismo de Estado.

Funcionamiento y contradicciones de lasBacrim
Las Bacrim urbanas se diferencian entre sí en las formas de financiación y especialización, teniendo en común el objetivo contrainsurgente y alianzas con lafuerza pública.
Se han especializado unas en el sicariato, el robo de vehículos, piratería terrestre, contrabando, fleteo, falsificación de dinero, secuestro y extorsión, prestamistas y usura contra pequeños comerciantes, y las más cercanas a los capos del narcotráfico, participando en los grandes negocios delas rutas y comercialización de la droga.
Cada banda demarca su territorio y frontera con respecto a otras existentes. En la estrategia de control territorial, se articulan las actividades de control social que adelantan algunos organismos represivos del estado, con la oficina del capo alcual respondan las bandas de la zona o la ciudad.
Los enfrentamientos que se vienen dando entre Bacrim, posterior a la “desmovilización” y la extradición de los catorcejefes narco-paramilitares, tiene relación conla recomposición de estas bandas y la recuperación del control territorial deteriorada en el proceso de “desmovilización”.
Cuando en la misma ciudad se encuentran estructuras de capos distintos y chocan en sus intereses, se dan enfrentamientos a muerte de unas bandas contra otras, disputándose el poder yel territorio, para el desarrollo del negocio del microtráfico y elmantenimiento de los corredores para el transporte de la droga.
El capo posesionado en la ciudad orienta y controla las bandas bajo su mando; define las fronteras de cada una, impone una cuota mensual y obliga a éstas a buscar fuentes de financiación: establecer plazas y ollas del vicio en sus respectivas zonas, impuestación a los negocios y familias, entre otras.
Las Bacrim más poderosas son las que trabajan con jefes del narcotráfico y hacen acuerdos con la policía y elejército en la lucha contrainsurgente; las que logran desarrollar diferentes acciones o movimientos de orden nacional con capacidad de coordinación y mando; es el caso de los Urabeños que a pesar de la detención del supuesto máximo jefe, Mario Rendón (hermano del alemán) y varios de sus lugartenientes, sigue operando con mayor fuerza y capacidad defendiendo los intereses de sus jefes narcoparamilitares, terratenientes y agroindustriales, responsables del despojo de miles de hectáreas de tierra, de numerosas masacresy desapariciones en la zona de Córdoba y Urabá.
Hace unos meses mostraron su poderío y visión en contra de la Ley de restitución de tierras, asesinando varios líderes campesinos que esta banal frente de este proceso y el desarrollo de un paro armado que, a pesar de lagran militarización de la zona, paralizaron el comercio y la movilidad en varias ciudades de la costa atlántica.
Las Bacrim con el fortalecimiento que vienen adquiriendo como aliadas en la estrategia contrainsurgente y contra elmovimiento social, por sus acciones de guerra sucia y relacionamiento directocon la extrema derecha del país, complejizan y son un verdadero obstáculo paralas iniciativas de paz, y un factor en la prolongación de la guerra de la oligarquía colombiana contra el pueblo.